Para el cliente porque a estos viejos muebles u objetos se les coge cariño tanto por el uso como porque pueden pertenecer a nuestro pasado y además, en los tiempos que corren, porque hemos aprendido a valorar el concepto de reciclar.
Para el profesional porque cada caso es diferente, No hay normas definidas y acertar con el tratamiento adecuado es todo un reto. A veces te sientes como una especie de médico... ¿qué será mejor en esta ocasión?... amputar o tratar de recuperar.
Me viene a la memoria la desvencijada mecedora "Kennedy" de la señora Amparo. A ella le dolía la espalda y el único sitio en el que se sentía realmente bien era en su vieja mecedora,
Por desgracia el mueble estaba atacado por la carcoma y desencolado en muchas de sus uniones, de forma que, cuando se sentaba, la mecedora "bailaba" por todas partes y tenía la sensación de que, en cualquier momento, se iba a desmontar.
Empezamos con un tratamiento anti-carcoma, introduciendo con jeringuilla en cada agujero el insecticida y tapando completamente la mecedora con plástico durante 48 horas.


Para más seguridad, repetimos el tratamiento hasta 3 veces.
El problema de una silla desencolada es que nunca está completamente desencolada y, en el caso de la mecedora, con tantas uniones, siempre ocurre que hay partes que están muy pegadas al lado de otras que están, prácticamente, sueltas. Esto plantea el problema de que necesitas despegarlas "todas" para poder colocar la nueva cola en todas las juntas. Y, la verdad, que no es fácil porque corres el riesgo de romper la madera y quedarte sin mecedora.
Hay que armarse de paciencia, utilizar vapor de agua o disolventes y mover la junta las veces que haga falta hasta conseguir el desmontaje completo.

También hay que tener la precaución de numerar cada una de las piezas porque el puzzle resultante es
ciertamente complejo.
Una vez desparasitada, desmontada y vuelta a montar con el nuevo adhesivo, y con los gatos de presión adecuados, llega el momento de tapar todos y cada uno de los agujeros con masilla de madera.
Para finalizar, sólo resta lijar toda la mecedora, aplicarle fondo del color adecuado, dejar secar, lijarla nuevamente con lana de acero muy fina y, finalmente, tirar de acabado.
Y... finalmente, mecedora nueva y dispuesta a seguir cumpliendo con la obligación de mecer las largas siestas de la señora Amparo por muchos, muchos años más.


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